LAS PERSONAS FELICES

Si observas a las personas felices aprenderás a ser feliz. He hablado con muchas personas felices y tienen características comunes. Las personas felices no suelen tener problemas económicos. No es que al tener dinero sean felices. No, no me refiero a eso. Es que tienen una actitud, una respuesta ante el mundo que suele desembocar en abundancia no solo económica, sino en todos los aspectos vitales.

La característica de riqueza monetaria no se cumple en el cien por cien de las personas felices. Aunque sí que hay otro tipo de matices que cumplen todas las personas felices. Y son estas cuestiones las que despertaron mi curiosidad a la hora de investigar sobre la felicidad.

Todas las personas felices tienen éxito. Al menos así lo comunican. Viven con el sentimiento de ser triunfadoras. Pero ¿qué es el éxito?

Seguí entrevistándome con personas que se declaraban felices, si no todo el tiempo la mayoría de él. Les pregunté por el éxito. Y me respondieron unánimemente que tener éxito es disfrutar de la vida. Yo no me cansé de preguntar y les dije: ¿qué es disfrutar de la vida? Y ellas me respondían cosas como ser feliz con lo que haces, que no te falte de nada, que los tuyos estén bien…

Para mí, estas respuestas no eran suficientes, no me clarificaban nada. Yo quería profundizar más y decidí no creerlas. Estaba seguro de que había algo común a todas las personas felices, algo que sustenta esa sensación de felicidad, algo que la mayoría de las personas anhelamos.

Tras muchas preguntas, indagaciones e investigaciones no encontraba el verdadero elemento común. Aunque observé algo. Las personas felices no se hacen grandes planteamientos, no requieren encontrar el sentido de la vida porque no lo han perdido, simplemente hacen lo que tienen que hacer. No planifican en exceso, no dudan de sus capacidades ni de lo que lograrán. Las personas felices tienen plena confianza en sus potenciales, en la consecución de sus deseos y en sus planteamientos. Pero, sobre cualquier cosa y, ante todo, las personas felices están en coherencia con su propósito de vida, viven acorde a su misión.

Las personas felices no leen este libro. Este libro lo leen los buscadores, personas que no terminan de sentirse completas. Los buscadores formamos parte de la mayoría de la humanidad y cumplimos una importante función en el mundo.

Las personas que simplemente son felices, siempre lo han sido y no han profundizado en los mecanismos de la felicidad.

Si estás leyendo este libro eres un buscador o buscadora, una persona difícil de satisfacer con cualquier cosa. Créeme, sé de qué hablo. No sé en qué fase de la búsqueda te encuentras. Pero quiero decirte algo: no te desesperes, tu función en el mundo es necesaria. Los buscadores sacrificamos mucho tiempo de bienestar propio y de felicidad en favor de la humanidad. No te impacientes, al final todo cobrará sentido y darás por buenas las peores de tus penas. Necesitamos conocer los entresijos de nuestros mecanismos internos, las claves de los procesos que nos hacen sentir bien. Y ese es tu papel, ayudar a los demás a comprenderse para que finalmente despierten y sean felices. Gracias por tu aportación. Eres importante. Sin ti sería más difícil.

Los buscadores probamos de todo. Tal vez has practicado yoga, has probado las constelaciones familiares, la aromaterapia, las disciplinas de descodificación, te has ido de retiro, has meditado, visualizado, proyectado, creado, cocreado.

Tal vez has elevado tu vibración, activado tus chacras, limpiado tu aura. Es probable que hayas estudiado, tarot, aromaterapia, registros akáshicos, sanación espiritual, masaje energético, osteopatía, terapias de imanes.

Seguro que has leído muchos libros de autoayuda, filosofía, metafísica, interpretación de sueños, sobre la conciencia, el inconsciente, el coconsciente, el inconsciente colectivo, el grupal, el familiar, el de tu barrio, tu pueblo, tu ciudad, tu país, el del mundo y el inconsciente del universo entero.

Habrás oído hablar y quizá has experimentado con el LSD, los hongos alucinógenos, la ayahuasca y otras hierbas que alteran el estado de conciencia.

Tal vez te llama la atención la ufología, las civilizaciones perdidas, la vida después de la muerte, la telepatía, las conspiraciones gubernamentales, la física cuántica o la existencia de otros planos de realidad.

Es probable que cuides tu alimentación, que tengas afición a la macrobiótica o el chamanismo, que conozcas la PNL, el coaching y la psicología.

Puede que bebas té verde, acudas al homeópata, al acupunturista, practiques taichí, te guste la naturopatía y te apasione la medicina ayurvédica.

Quizá has hecho alguna regresión, te reúnes con curanderos, estás en un grupo de “como atraer el dinero”, has viajado o viajas regularmente a la India y a Egipto, visitas iglesias y monasterios, acudes a talleres de numerología, transgeneracional, análisis transaccional o cromoterapia.

Es posible que hayas probado a psicoanalizarte, la terapia gestalt, la astrología, el proceso Hoffman, el viaje al útero de mamá, las limpiezas de intestino de riñones, de hígado y de vesícula.

Si es así, ¡enhorabuena! Eres un buscador, la humanidad te necesita. ¡Qué tu actitud no decaiga! Pero ¿has encontrado la felicidad? ¿Tienes eso que buscas o todavía no?

Ya te lo he dicho. Pero no me canso de repetirlo, cuando haces lo que tienes que hacer, lo que has venido a hacer, tu propósito, tu misión, eres feliz.

¿A qué esperas para comenzar?

Una vez me contaron que el yoga nació imitando las posturas corporales de las personas iluminadas. El despertar espontáneo suele ir asociado a un alto nivel de energía que da lugar a una serie de movimientos físicos naturales asociados a esos estados de vibración. Las personas que vivían un despertar de lo que se conoce como la energía kundalini, hacían posturas físicas espontáneas. Entonces los demás, los buscadores de la felicidad veían esas posturas físicas naturales que resultaban de un movimiento energético y las imitaban para alcanzar la plenitud. El ser humano es así y tiende a confundir el efecto con la causa.

No estoy diciendo que dejes de practicar yoga ni ninguna disciplina que te proporcione bienestar y aporte luz a tu camino. Al contrario, te sugiero encarecidamente que realices todo aquello que desees, te ayude a ser feliz y te proporcione bienestar.

Lo que quiero decir es que, si has practicado, estudiado, probado y repetido diferentes disciplinas con el objetivo de encontrarte con la felicidad y no lo has logrado, quizás creas que el efecto te puede llevar a la causa, que la práctica desembocará en el objetivo.

El acupunturista, el naturista, el que practica ayunos, recita mantras, acude a talleres energéticos, hace retiros o es iniciado en el tao, no obtiene la felicidad tras hacer estas prácticas porque estas prácticas no son la causa de la plenitud.

¿No lo crees?

La felicidad es personal e intransferible. No hay método, no existe práctica, ni camino, ni estructura única que te ayude a conseguirla. Es más, no existe un modo igual de ser feliz para cada persona. Cada individuo es feliz a su manera. Y solo hay una manera de ser feliz.

¿Quieres aprender a ser feliz? Sígueme.

Las personas exitosas, ricas y felices están alineadas con su naturaleza. Cada persona tiene unos talentos y habilidades concretas, precisas, personales e innatas. Sí, todas las personas. ¡Tu también! Y solo desarrollando estos dones podrás ser feliz y maximizar tu salud, tu bienestar y el beneficio a los demás. Ocúpate de como desarrollar tus dones y ponerlos al servicio de los demás y serás feliz. Tomar acción en ello es la puerta de entrada a todos tus sueños.

Tu vida tiene un propósito. ¿Todavía no lo crees? Quiero ser muy insistente en esto porque es muy importante que quede claro. Descubrir qué es lo que quieres, desarrollar aquello con lo que disfrutas, te ayuda a proponer tus metas y alinearte con ellas.

La cuestión es ¿cómo descubrir y alinearte con tu propósito?

Permíteme un inciso para hablarte de algo que tal vez conozcas: “la teoría de las inteligencias múltiples” de Howard Gardner. Esta teoría asegura que todos somos capaces de utilizar nuestra inteligencia para realizar diferentes actividades: dibujar, leer, escribir, organizar los espacios, tocar un instrumento, practicar deporte y muchas más. Todo ello es posible gracias a las inteligencias múltiples.

¿Quién es más inteligente? ¿Stephen Hawking, Tiger Woods, Julio Iglesias, Michael Jordan, Salvador Dalí, Mahatma Gandhi, Albert Einstein, Mozart, tú o yo?

Y si te dijera que no existen personas más inteligentes que otras, sino personas con tendencias y habilidades enfocadas en distintas inteligencias.

Las investigaciones de Howard Gardner y sus colaboradores de la universidad de Harvard identificaron y definieron hasta ocho tipos de inteligencias diferentes.

  1. Inteligencia interpersonal. Te permite relacionarte con los demás. La desarrollan las personas con dotes comunicativas, los líderes.
  2. Inteligencia intrapersonal. Se refiere a tus aspectos personales internos. Tus emociones y tus sentimientos. Es característica de las personas sabias, maduras, aquellas que tienen un autoconocimiento profundo.
  3. Inteligencia musical. Es propia de las personas que poseen una capacidad natural para cantar y tocar instrumentos. Las personas con inteligencia musical tienen sentido del ritmo, sienten la música.
  4. Inteligencia lógica-matemática. Te permite resolver problemas científicos y abstractos. Es propia de ingenieros, matemáticos, economistas y científicos.
  5. Inteligencia espacial. Representa la capacidad para representar ideas visualmente y crear imágenes mentales. Es la inteligencia que más aplican las personas que se dedican a la publicidad, diseño, decoración, arte, fotografía o cine.
  6. Inteligencia lingüístico-verbal se utiliza para expresarte, redactar y hacer uso de la palabra fácilmente. Es la inteligencia de las personas que tienen facilidad para expresarse en público, comunicar y escribir.
  7. La inteligencia cinestésico-corporal se refiere al control del movimiento corporal. Esta inteligencia es preponderante en las personas que han nacido para dedicarse a la cirugía, el deporte, el baile, o la actuación escénica.
  8. La inteligencia naturalista representa la afinidad a la naturaleza. La desarrollan ecologistas y apasionados por el medio ambiente.

(Fuente:  Estebaranz, 2015).

Pienso que la teoría de las inteligencias múltiples es un excelente punto de partida para reconocer tu propósito, para reconocer tus dones.

Seguro que te sientes identificado con una o varias de estas inteligencias. Toma conciencia de ello. Quiero que concretes tu propósito. Hacerlo te ayudará a reconocer tus talentos.

Personalmente, descubrí que mis inteligencias propias son la interpersonal, la intrapersonal, la lógica-matemática y la lingüístico-verbal. Destacan la intrapersonal y la lingüístico-verbal.

Llegado este momento te quiero invitar a realizar un ejercicio revelador. Tómate el tiempo necesario para hacerte honestamente las siguientes preguntas:

¿Qué es lo que más me gusta hacer?

¿Qué es aquello que cuando lo realizo, el tiempo pasa muy rápido?

¿Qué actividad o actividades me llenan de energía?

Imagínate dentro de muchos años en tu lecho de muerte. ¿Cómo te gustaría haber vivido? ¿Qué te gustaría haber logrado?

En las respuestas a estas preguntas encontrarás las claves de tu propósito vital. Una vez lo encuentres, comienza a ejercitarlo, ponlo al servicio de las personas.

Hay algo que sabes hacer mejor que nadie. Quizá no lo hayas reconocido. Comienza por pensar en aquello que haces mejor que la mayoría de las personas. ¿Qué habilidades posees? Olvida si puedes vivir de ello. En este momento no se trata de eso. Solo piensa en aquello que se te da bien, en eso que te dicen otras personas que sabes hacer mejor que la mayoría. Tu propósito de vida tiene que ver con ello.

Muchas personas han reconocido sus potenciales, sus puntos fuertes, aquello que al ejercitarlo les hace ser felices. Y, a pesar de saberlo, piensan que no pueden vivir de ello, que realizarlo no les aportará dinero.

¿Y tú, has reconocido tus talentos?

Si no es así, encuéntralos. Quiero que te lo tomes muy en serio porque es lo más importante que harás jamás en tu vida. Reconocer tu función en el mundo y ejercitarla al servicio de los demás.

Busca un espacio tranquilo. Puede ser un lugar en la naturaleza. Coge un tiempo para ti y dedícalo a reflexionar sobre a qué te gustaría dedicar el resto de tu vida. Estate dispuesto a soñar, a pensar en grande. Eso que quieres tiene relación con tu propósito. Si no lo encuentras, sigue pensando. Dedícale el tiempo que sea necesario. ¡Recuerda! Es lo más importante que harás jamás. Todavía no lo tienes. Probablemente sí. Sin embargo, te puede parecer increíble vivir de ello. Yo tampoco pensaba que pudiera vivir de escribir libros.

Te daré más pistas. ¿Qué es aquello en lo que más dificultades tienes? Tu propósito también está relacionado con ello. ¿Te es difícil expresar tus emociones? Tu propósito vital tiene que ver con ello. ¿Te cuesta comprometerte? ¿Dependes de los demás? ¿Eres indeciso? ¿Te permites disfrutar? ¿Eres muy crítico? ¿Evitas dar tu opinión? ¿Tienes miedo al fracaso? Investiga sobre ello. Indaga y localizarás aquello para lo que has nacido.

Insisto. ¿Cuáles son tus habilidades? Reflexiona sobre lo que siempre se te ha dado bien. ¿Te gusta pintar, escribir, cantar o tocar algún instrumento? ¿Te desatan pasión los animales? ¿Pasarías toda tu vida reparando electrodomésticos? ¿Eres feliz pescando, practicando deporte, estudiando, trabajando la madera o reparando tuberías? ¿Te sientes absolutamente pleno cuando desarrollas estás actividades? Ese es tu propósito.

Hacer algo mejor que la mayoría de las personas no requiere de grandes habilidades, no necesitas tener muchos conocimientos. Si lo sabes hacer un poco mejor que la media de las personas, ya lo puedes monetizar. Te digo esto para que tengas claro que aquello que se te da bien es rentable, para tranquilizar a esa parte de ti a la que le preocupa no tener suficientes ingresos. Solo tienes que poner tu don al servicio de los demás dando el máximo de ti. La vida te lo acaba devolviendo. Funciona así. Antes de que te des cuenta estarás dedicando tu vida a ello.

¿Todavía no sabes cuáles son tus dones y talentos?

No te preocupes. A veces necesitas un tiempo para localizarlos.

Piensa en lo que más te gustaba hacer de niño. Pueden ser varias cosas. ¿Qué te gusta hacer en tus momentos de ocio? ¿Qué es aquello que estás deseando tener un poco de tiempo para realizar? Haz una lluvia de ideas y utiliza papel y lápiz. Escribe todo lo que se te ocurra. Tu misión, tiene que ver con ello.

2 comentarios en “LAS PERSONAS FELICES”

    1. Aurelio López Gómez

      Hola Albert.
      Gracias por tu respuesta.
      La teoría de la inteligencias múltiples no es el único modo de descubrir tu propósito. Existen otras maneras que comento en el libro.
      Como por ejemplo recordar que es lo que más te gustaba hacer de niño o conocer las cualidades objetivas de nuestra misión de vida.
      Un saludo.
      Aurelio…

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